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TRASTORNO BIPOLAR
Dr. Martín Chauriye Bonnet
Es una enfermedad psiquiátrica que consiste en la alteración cíclica y recurrente del estado de ánimo, entre episodios de depresión y manía. Pueden o no presentar síntomas psicóticos en algún momento de su evolución. Mayormente se presenta una edad de comienzo entre los 15 y 30 años. Generan hospitalizaciones frecuentes, conflictos matrimoniales repetitivos, promiscuidad, desastres financieros, pérdidas laborables frecuentes, alcoholismo, problemáticas familiares, consumo de sustancias y hasta mayor mortalidad cardiovascular.
El trastorno bipolar se diagnostica por fases.
Durante la Fase Maníaca el paciente puede presentar:
Escasa necesidad de dormir, atención desviada fácilmente por estímulos externos banales o irrelevantes, grandiosidad y autoestima elevada, pensamiento acelerado o fuga de ideas, aumento en la actividad intencionada ( mayor sociabilidad , libido aumentada, aumento de productividad), verborragia y logorrea. En conclusión para poder diagnosticar una fase maníaca debemos observar un serio deterioro en las áreas laborales y sociales, y así poder indicar el tratamiento adecuado, ya sea ambulatorio u hospitalizado según requiera el cuadro al momento de la evaluación.
Durante la Fase Depresiva el paciente puede presentar:
Pérdida de la autoestima, desánimos continuos, ensimismamiento, sentimientos de desesperanza o minusvalía, sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados, fatiga (cansancio o aburrimiento) que dura semanas o meses, lentitud exagerada, somnolencia diurna persistente, problemas de concentración, fácil distracción por sucesos sin trascendencia, dificultad para tomar decisiones y confusión general enfermiza. Ejemplos: deciden un cambio repentino de empleo, una mudanza, o abandonar a las personas que más aman como puede ser una pareja o un familiar, (cuando el paciente es tratado a tiempo deja de lado las situaciones "alocadas" y regresa a la vida real, para recuperar sus afectos y su vida), pérdida del apetito, pérdida involuntaria de peso, pensamientos anormales sobre la muerte, pensamientos sobre el suicidio, planificación de suicidio o intentos de suicidio, disminución del interés en las actividades diarias, disminución del placer producido por las actividades cotidianas.
Durante la Fase Mixta
En el contexto del trastorno bipolar los períodos mixtos son aquellos en los cuales la manía y la depresión clínica ocurren simultáneamente (por ejemplo, la agitación, ansiedad, agresividad, confusión, fatiga, impulsividad, las ideas suicidas, el pánico y la paranoia, ideas de persecución, verborrea, pensamiento veloz y furia).
Los episodios mixtos suelen ser los más volátiles dentro del estado bipolar, debido a que los estados pueden ser activados o desencadenados de forma rápida y simple. Los intentos suicidas, el abuso de substancias psicotrópicas y dañarse a si mismo suelen ocurrir en este estado.
Trastorno bipolar tipo I
El trastorno bipolar tipo I se da en aquellos individuos que han experimentado uno o más episodios maníacos con o sin episodios de depresión mayor. No es necesario que exista un episodio depresivo como requisito para el diagnóstico, aunque frecuentemente aparezca.
Trastorno bipolar tipo II
El trastorno bipolar tipo II se caracteriza por episodios de hipomaníaasí como al menos un episodio de depresión mayor. Los episodios hipomaníacos no llegan a los extremos de la manía (es decir, que no provocan alteraciones sociales u ocupacionales y carecen de rasgos psicóticos) y un historial con al menos un episodio de depresión mayor. El trastorno bipolar tipo II es mucho más difícil de diagnosticar, puesto que los episodios de hipomanía pueden aparecer simplemente como un periodo de éxito con alta productividad y suele relatarse esto con menos frecuencia que cuando se sufre una depresión. El trastorno bipolar II que se da más frecuentemente se caracteriza normalmente por al menos un episodio de hipomanía y al menos otro de depresión. Este tipo de pacientes pueden no estar conformes con el tratamiento psicofarmacológico porque sienten que les tienen hipercontrolados y les hacen estar menos alerta y ser menos creativos, de allí la importancia de la psicoeducación.
En conclusión, debemos destacar que el diagnóstico es clínico y semiológico, tiene que ser dado por un Médico Psiquiatra y en el tratamiento a seguir, si bien es psicofarmacológico y psicoterapéutico, cabe destacar la importancia de la psicoeducación de la psicopatología de base no sólo al paciente sino también a los familiares del mismo, con un adecuado seguimiento del tratamiento. Recabar el apoyo de un miembro de la familia es crucial para prevenir episodios graves.
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