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Soledad: ¿Cuándo se convierte en un problema?

En nuestra práctica cotidiana como psicólogos clínicos, recibimos con bastante frecuencia consultas relacionadas con este tema. En ocasiones, se trata de adultos jóvenes que llegan sin tener muy en claro qué los trajo a la consulta. Solo después de indagar un poco más al respecto, vemos que el malestar puede aparecer vinculado por ejemplo, a la imposibilidad de mantener una pareja estable. Hecho vivido como un obstáculo a la meta de conformación de una familia. En otras, la configuración del pedido de ayuda en apariencia es distinto. Son personas de mayor edad, las que por el contrario, después de haberse casado, criado hijos y divorciado, presentan un sentimiento de soledad y en algunos casos, de desesperanza.

La soledad a menudo ha sido estigmatizada, trivializada e incluso ignorada. A partir de los resultados que han arrojado ciertas investigaciones, desde hace algunas décadas se la ha visibilizado como un problema.

La soledad ha sido asociada con problemas en la salud mental. Pero, nuevos estudios sugieren que el aislamiento podría ser perjudicial también para la salud física. Los hallazgos se basan en una revisión de datos de docenas de estudios. Estos concluyen en que “cuando pensamos en la salud, no tenemos en cuenta los factores psicosociales. Pensamos en cosas tales como el ejercicio físico, la presión arterial y tomar los medicamentos para el colesterol. Resulta que el aislamiento en realidad es más predictivo de la muerte que cualquiera de esas tres cosas”.

La soledad es una sensación subjetiva en la que una persona experimenta insatisfacción con las relaciones sociales. La Universidad Autónoma de Madrid han llevado a cabo un exhaustivo trabajo, analizaron todos los estudios existentes centrados en la asociación entre soledad y mortalidad, publicados hasta la fecha y en todos los idiomas. Los resultados de este metaanálisis revelaron que la soledad es uno de los factores de riesgo asociados a la mortalidad. Esta relación es más fuerte en hombres que en mujeres.

De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Georgia, los adultos mayores de 60 años que vivían solos, visitaban al médico con mayor frecuencia que aquellos que refirieron sentirse más conectados socialmente.

Si buscamos “me siento solo” en Google, tendremos 10.900.000 resultados en tan solo 0,68 segundos. Parecería que las respuestas están ahí, en Internet, al alcance de todos, o por lo menos de la mayoría. La Web está llena de artículos del tipo “5 fórmulas efectivas contra la soledad”. “Reconcíliate con la soledad” o “cómo afrontar la soledad: consejos simples propuestos por expertos”. Ofrecen soluciones inmediatas que aplicadas, deberían eliminar cualquier sensación de vacío. Pero, ¿Es tan sencillo? ¿La solución está en Internet? ¿Necesita usted un psicólogo?

La soledad se encuentra asociada con la introversión y el retraimiento. Con ciertas dificultades en las habilidades sociales, así como con el aislamiento y la depresión. Los tradicionales tratamientos cara a cara, así como la reciente utilización de recursos en línea -útiles para proporcionar acceso directo e inmediato- ofrecen soluciones científicas efectivas para abordar estos problemas. En este sentido, existen técnicas de probada eficacia para resolverlos dando cuenta de la importancia de construir y ampliar la frágil red social de la persona que consulta.

 

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Graduada Distinguida de la Universidad Nacional de Mar del Plata • Especialista en Psicoterapia Cognitiva.
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