El Algoritmo Diario de Nuestras Vidas

Todos los días Usted toma decisiones. No son pocas, son montones, muchísimas más de lo que cree. No entraré en cifras sobre la cantidad de decisiones que toma una persona occidental y urbana diariamente, pero sepa que sobrepasan su estimación. Desde las más simples a las más complejas, desde las automáticas a las detenidamente razonadas. Y, así con ellas como base, es que vamos trazando el rumbo de nuestras vidas.

Efectivamente, nuestra existencia, es la suma de estas decisiones, y nos hagamos cargo o no de ellas, son nuestras, y son la máxima libertad que tenemos. Libertad de llevar proactivamente nuestras vidas, o en momentos donde la vida nos acorrala, al menos poder elegir, como nos comportaremos. Incluso en nuestros momentos más irremediables y donde otros o la vida misma elige la situación por nosotros, aun en estas situaciones límites, el modo en que yo decida vivirla, sigue siendo mi elección.

Fuera de este inicio existencial, aclaro que el interés de esta columna, apunta a como tomamos decisiones. Cuanto de racionalidad hay en ellas. Cuantas son tan objetivas como pensamos. De qué manera influyen las emociones, prejuicios y errores de procesamiento, incluso en decisiones que parecen muy racionales.  Pues para sumarle una herida narcisista más, empiece a asumir que no tenemos la racionalidad con la que nos había definido Aristóteles, ni nuestra mente se asemeja a una computadora, por más metafórico que sea el uso de esta para describir como procesamos información.

Cuando tomamos decisiones, particularmente aquellas que nos importan a nivel consciente, pretendemos sean lo más objetivas posibles. Les dedicamos tiempo de reflexión, búsqueda de otros puntos de vista e información, etc, lo que parece garantizar máxima racionalidad, sin embargo, es engañoso, pues aún éstas, están sometidas a fuertes sesgos y distorsiones de la información que hemos procesado.

Si la decisión está relacionada a un objetivo personal claro y tengo muy delimitado el entorno, es posible, que si hay pocas variables en juego, mi capacidad predictiva sea alta, pero si entrar a jugar mayor cantidad de variables, la capacidad de saber que puede pasar se reduce, aumentando la incertidumbre notoriamente.

Sin embargo, aquellas decisiones que nos definen, por las cuales asumimos una identidad, una escala de valores y un estilo personal, son más complejas y tienden a estar cruzadas multivariablemente. Por esta razón la predictibilidad supuesta, yerra más de lo que querríamos. Pero no se haga problema, esto ocurre entre futurólogos también. No me refiero a adivinos, sino importantes técnicos asesores de gobierno y agencias de seguridad del mundo, que al consultarlos sobre eventos futuros, tuvieron la misma capacidad predictiva que personas de la calle, encuestadas sobre los mismos temas, pero claro, diferente es cuando se nos pregunta sobre decisiones que pueden afectar el futuro de la educación de mi hijo, que cuando lo hacen sobre la guerra contra el terrorismo internacional.

Este yerro, ocurre porque hay varios actores en juego y cada cual tiene una cantidad posibles de movidas y porque hay cantidad de temas a sopesar. Muchos escenarios posibles. Sin embargo, un factor elemental son los sesgos que hacemos al analizar situaciones.

Para que esté prevenido, en sus próximos mapeos de situación, para sus decisiones personales, las de vida digo y no las inversiones en la bolsa, tome en cuenta que las emociones juegan un papel activo como mediadores atribucionales, es decir, como factores que hacen que le demos valor de causas y consecuencias a una u otras variables.

Por ejemplo y para que me entienda la idea, si piensa que debe hacer algo respecto a los estudios de su hijo, que tiene un serio problema de rendimiento académico, la decisión que tome podrán mejorar su situación. Usted debe pensar ahora, sobre la conveniencia de un cambio de colegio, ponerlo a trabajar más intensamente, darle apoyo tutorial, decidir si castigarlo, premiarlo a futuro como incentivo u otras acciones, que apunten a que el mejore sus notas. Sin embargo, para cualquier decisión Usted debe partir de bases sólidas. ¿Dónde pone la causa? ¿La motivación de su hijo, un problema atencional, emocional o falta de responsabilidad? ¿Estos problemas, por otra parte, son a causa de la familia, el chico, la terapia que no sirve o la escuela? Fíjese, que los actores son muchos y los posibles causas varias, o sea se genera mayor dificultad.

Ahora bien, mucho de lo que ocurra, pasará por tamices de información, donde pueden darse sesgos, que son fenómenos psicológicos involuntarios, que dificultan el procesamiento de la información y pueden acarrear equivocaciones en la toma de decisiones. En este ejemplo, que cosas pueden pasar  ¿por ejemplo?

  • Sesgo de confirmación: es interpretar la información nueva, que usted recibe tomando como referencia las creencias o convicciones que ya posee. De esta forma, se rechazan los datos y hechos que no concuerdan con las opiniones previas. Si usted tiene un encono con la escuela, es posible que reúna pruebas que confirme que el problema radica ahí y no haga nada por cambiar la conducta de su hijo. Su decisión le parecerá objetiva, sin embargo será solo la expresión de una idea fuerte o un prejuicio, en contra de otras evidencias que pueden estar en juego y que modificados pueden dar buen resultado.
  • Sesgo de autoridad: Es obedecer los consejos de los expertos, como si fueran verdades indiscutibles. Esto pasa mucho en problemas domésticos, abdicar el sentido común parental, por ejemplo frente a lo que una información o tendencia intelectual o técnica definen como mejor. “Lo que el psicólogo nos recomiende será lo mejor”
  • La adaptación hedonista: Es cuando una decisión de cambio nos genera incomodidad en nuestra estabilidad. Debido a esta circunstancia con frecuencia se toman decisiones erróneas debido a un estado emocional transitorio que impide ponderar distintas alternativas. Por cansancio o evitación de conflictos, tomamos decisiones rápidas, basadas en que “no me molesten”. “Si el chico quiere cambiarse de colegio, pues que lo haga, pensar en todo un año empujándolo al que asiste ahora será terrible” Este apuro anti estrés, bien puede complicar más las cosas.
  • Efecto halo: este sesgo cognitivo aparece cuando una persona se deja deslumbrar por un hecho particular que le lleva a deducir las características de otros hechos en principio no relacionados. Maria sacó a las chicas del colegio y anduvieron mucho mejor. ¿Serán las hijas de María, como mi hijo, y su situación como la de él?

Cuando estos sesgos se aplican, Usted, puede tomar decisiones, basadas en “evidencias de otros, que el psicólogo recomienda y a Usted le parece conveniente, y sin embargo estar equivocándose. Puede que solo se convence, deja convencer y convence a otros desde argumentos, que parecen objetivos y de hecho solo reproducen errores de procesamiento de un hecho con vías a una decisión.

La vida es un algoritmo, es un conjunto de decisiones y de sus viabilidades y alternativas, es nuestra máxima libertad y responsabilidad, no la tiremos así nomas, seamos cautos, el auto engaño es el más perfecto de los engaños….