Crianza de los Hijos. Volver al Sentido Común: la “Nueva” Revelación, de la mano de las Neurociencias

Hoy los invitamos a entrar en un mundo que se está desarrollando con fuerza en el panorama científico: el avance de las neurociencias. Hay muchos hallazgos, algunos que están bien definidos y otros todavía muy en pañales, sin embargo, comienzan a haber evidencias que nos explican, previenen y enseñan. Para mostrarle como, empezaré con un ejemplo cotidiano para ponerlo en situación….

Ud. Invita amigos a su casa, uno de los matrimonios asiste con uno de sus hijos el pequeño… el niño comienza a explorar la casa, toca todo con las manos pegoteadas por el chupetín que venía comiendo en el auto, se mete en los dormitorios sin pedir permiso, se sienta en los sillones blancos (que Ud. compró con esfuerzo y todavía no termina de pagar),  pone sus pies en los almohadones, pide que le pongan su programa predilecto a un volumen que hace imposible conversación con los adultos, pide la comida cuando todavía estas en el tentempié, interrumpe el discurso a cada rato, toma la frutera y da un mordisco a cada fruta y la deja sin terminar, llorisquea y pide atención de su madre cada vez que ella comienza a contarte algo, pide una gaseosa y la lleva de turismo por todo el lugar y… la vuelca en la alfombra…

Ud. es posible que sienta que el clima se pone tenso ya que ninguno de sus padres hace notar al niño, al menos con consistencia, que “cuando uno entra en casa a ajena, debe saludar y ESPERAR que el dueño de casa indique donde van los invitados, que los pies van sobre el suelo, no sobre el sillón, que hay que ESPERAR a que se sirva la comida, que no puede entrometerse en todas las áreas de la casa, que si los adultos hablan, debe ESPERAR su turno y no interrumpir, que el volumen del televisor a ese nivel molesta,  y que si va a tomar algo debe sentarse para que el líquido no se vuelque…etc…”

Para nuestro asombro, es posible ver que sus padres aprueban, festejan, minimizan o ignoran sus conductas, no se tensionan, están relajados…a veces, por el contrario se los ve desesperados pero impotentes, sonriendo incómodamente.

A esta altura Ud. puede estar preguntándose ¿Y qué tiene que ver este ejemplo con el desarrollo de las funciones superiores cerebrales a las que nos convoca este artículo que girará sobre la Empatía, regulación comportamental y funciones ejecutivas (FF.EE)? Veamos, la EMPATÍA es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y hacer algo al respecto y las FF.EE. son funciones complejas del ser humano, que participan en el control, la regulación y la planificación eficiente de la conducta y permiten involucrarse exitosamente en conductas independientes. Este sistema permite al niño y luego al adulto, crear intenciones, formular planes y programas de acciones, inspeccionar su ejecución y regular su comportamiento para que esté de acuerdo con estos planes.

Las tres dimensiones que integran las FF. EE. Son el control inhibitorio (capacidad de saber controlarse, frenarse)  memoria de trabajo (retener información necesaria para su meta) y flexibilidad atencional (poder mantener atención a conveniencia de sus planes). Estas pueden verse en la habilidad de retener información en la memoria de trabajo, mantener o cambiar la atención, inhibir respuestas automáticas para efectuar una acción según instrucciones o en función de metas, y en pos de ellas, retardar una gratificación. ¿Va siguiendo este sentido? Si un niño no desarrolla estas habilidades, ¿se lo imagina estudiando sentadito un tiempo prolongado o esperando su turno respetando el derecho del otro? ¿Lo cree capaz de ser exitoso en algo que requiera tener paciencia y foco en una tarea?

La base neurobiológica de estas habilidades, se encuentra en el lóbulo prefrontal, esa parte del cerebro que nos hace humanos y nos diferencia de los animales, y si bien nacemos con estas capacidades se necesita de OTRO adulto, que nos entrene para que puedan desplegarse, desarrollarse y evolucionar.

El ser humano es un ser social y necesita, para advenir a la cultura, que lo ayuden para que pueda adaptarse al medio. Justamente, el proceso de sociabilización enseña al niño a controlar sus impulsos inadecuados para una convivencia pacífica, respetuosa y constructiva.  Para ello es necesario que pueda armar una estructura con hábitos y disciplina que le permita tener  orden y organización. Y esto se logra, gracias a la EMPATÍA prestada, al comienzo, por sus progenitores, haciendo notar al niño lo que causa malestar a otro ser humano y en ese devenir de convivencia, le enseña a controlar su impulso, regular sus emociones, valorar la espera,  tolerar la frustración y ejercitar la constancia para lograr un objetivo DESEADO.

De este modo, el niño tendrá la capacidad de identificar que marcas del moldeamiento social, va asimilar y cuales va a descartar, con criterio, consciencia y capacidad de DARSE CUENTA cuales son propias, auténticas y cuales fueron prestadas. Y gracias a este proceso de EDUCACIÓN, poder desarrollar y expandir sus potencialidades, autorregularse, autodescubrirse, autodesarrollarse y sobre todo AUTORREALIZARSE conforme a su DESEO.

Ratificamos hoy, en base a nuevas evidencias, la necesidad de habilidades parentales que hemos ido perdiendo, cierto sentido común que se ha evaporado en base a premisas científicamente falsas, y altamente ideologizadas, relacionadas a los daños que hace la frustración en la crianza de los niños.

Sépalo, sin frustración no hay un desarrollo de un Yo, de un sujeto capaz de bancar, y sin banca no hay respeto ni tolerancia, menos aún capacidad de dirigir a conducta hacia metas que requieren esfuerzo y atención. La vida que le espera a este niño será el fracaso y el fracaso lo llevará al baldío social, allí justamente donde florece la incapacidad de integrarse a un sentido vital, donde abunda la droga, se disemina  la depresión apática que muchos jóvenes muestran en nuestros consultorio.

No se deje engañar, no abdique de su sentido común y hágase cargo de los necesarios límites intergeneracionales, donde somos nosotros los responsables de orientar.

No crea que a usted no le pasa, nos pasa a todos como parte de una cultura que comparte valores y tendencias, algunas que son ya con evidencia más que sobrada, perjudiciales. Esperamos que esta columna, sirva para entender de manera más cabal, donde radica la amenaza del desarrollo de nuestros hijos, nietos, de nuestro país mismo, que va viendo impotente la mediocridad que abunda en nuestros recursos humanos, factor imprescindible para un desarrollo, factor fundamental para una sociedad equitativa y pacífica.

No embargue los sueños de su hijo…él no puede elegir por Ud.